viernes, 8 de febrero de 2013

A NEAL CASSADY

¡Oh, Neal!
Héroe secreto. 
Hipster y Adonis de Denver. 
Te imagino por las autopistas del infierno
(una segunda América en llamas) 
a cienco cincuenta por hora 
puesto de anfetamina hasta las cejas. 
Hablándole de Nietzsche
al diablo, que es tu copiloto, y que lleva por rostro
al nuevo buda de la literatura.
Glorificando los ojos de tus hijas,
nostalgiando lo justo a Camille
mientras Marylou
te muestra cómo podría haber sido el cielo
con mamadas infinitas.
En busca de un Ginsberg
perdido en el horizonte de un limbo,
con un aureola dorada y sangrante
en su culo “neoyorquino”.
Aullándole a la luna roja
como un lobo salvaje.
¡Auuuuuuuuu!
Sí, sí – dices –. ¡Hemos de encontrar a Carlo! Tio, es necesario.
En la radio el pájaro Parker
lanza proyectiles metálicos de melancolía
sobre un ritmo afrocubano acelerado.
Y tus músculos se contraen en la tensión
de un mundo bop que ya no gira para nadie.
Pero ahí debes seguir – me imagino – soñando;
que la salida del infierno
debe ser la nueva entrada a México;
con un cinturón de marihuana y peyote.















(Poema en homenaje a Neal Cassady por el que hubiera sido su 87 cumpleaños) 

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