lunes, 2 de septiembre de 2013

UN DIOS FURIOSO



Estrenamos la pestaña de "vídeos" en la web: OTTO WOLFSKI AUTOR 




UN DIOS FURIOSO
Un cielo magnético.
Un Dios Furioso.
Como lo que hay entre Clara Kefran y yo.
Como los dividendos de una soledad asociada.
El tajo que nos puso en distintas partes de la herida azul:
yo mediterráneo y Europa,
o sea nada,
o sea España,
o sea tijera y martillo alemán,
cadáver luminoso del París olvidado.
Un duelo eléctrico.
Un sol subterráneo esperando a mañana.
Las 21:30 ( en cualquier agujero del mundo)
con el fantasma de Ella Fitzgerald
mojándose en un cajero automático.
Un paraguas cerrado y los pies del verano todavía descalzos.
Empapados y fríos.
Los ríos dorados del asfalto,
que no llegan al Atlántico
junto a mi amor secreto
a sacarle nervios y miedos
o a arrancarle de cuajo una carcajada
en el reservado de un hospital.
Un hospital…
Ya recuerdo: aquel platillo volante
que quiso abducirme en más de una ocasión y no pudo.
Una tormenta de verano.
Un impulso del Diciembre, una bronca.
Pero la vieja Manuela no lo creía así.
¡¡Un Dios Furioso!! ¡¡Un Dios Furioso!!, gritaba con la tormenta
mientras hacía inventario de nietos
en la entradilla de la casa de campo.
Un duelo eléctrico.
Una sesión de espiritismo.
Mis dos ángeles del más allá
que se cuelan en el interior
de un coche aparcado.

Y crujen las ventanas.
Pero llevo un cigarrillo en la sonrisa.
















UN DIOS FURIOSO (2)
Una pausa eterna.
Un domingo sombrío.
La madrugada incendiara
que quema las lágrimas
secretas tras los párpados.
La siesta histórica del siglo XXI.
La leche derramada y el humo del tercer
o cuarto renacer de San Francisco.
El mundo abandonándose a si mismo.
Otro “quisiera abrazarte, pero no llego”.
Un Dios Furioso que espía desde la luna
a Clara Kefran mientras baila con el Pierrot Borracho.
¿Serán las calles de feria en Buenos Aires? , me pregunto aquí;
en la nada,
en ninguna parte.
Un cuarto de vino frío.
La puerta que no abre a quien no llama.
Yo… ¡tan lejos de encontrarme!
Yo sin mi costilla en el paraíso de Insomnilandia.
2:34.
Los héroes que emergen de la cloaca
con su tanque blanco a llevarse
las “Fiestas de agosto” y “La playa”;
estrellas caídas y bolsas de basura
con el pan y los versos de ayer.
Un Dios Furioso.
Un domingo sombrío.
Su séptimo de descanso.
Mi primero de septiembre rancio y desperdiciado.
El sillón vacío.
El espectro de Clara Kefran.
Que ahora está aquí, conmigo…
Que fuma barro en el sillón de enfrente.
Y me sonríe, o se ríe de mí:
“Quisiera abrazarte. Pero desaparecería.”,dice.
Una pausa eterna.
El grito de socorro en tierra de sordos.




miércoles, 6 de marzo de 2013

FEMME FATALE



¿Y si fueras tú? 
La última de las femme fatale
sacándole copas a los peores tipos
- borrachos desesperados feos 
mugrientos inocentes; no culpables -,
sonriendo al otro lado de la barra
con tus inofensivas artimañas de niña buena
abriendo las puertas de los sueños más húmedos
con un simple "hola"  o "qué tal".

¿Y si fuera tú?
La que equilibra la balanza
de un mundo de desequilibrados.
La heroica villana que anónimamente
por la febril noche
se despliega
así como una gata sigilosa
sobre la cornisa de la desesperanza
entre contenedores
tras un amor irrepetible
que poder echarte a la boca
(al corazón/ los adentro).

¿Y si fueras tú?
En busca de todo
en busca de nada.
Tan solo la prehistoria de un género
armada con tacones por pistolas
firmando su venganza con tinta carmesí.

¿Y si fueras tú?
Y tus abrazos
la dulce muerte
(única apetecible)
reclamando
entre silencios
o conversación vacía
un final made in Hollywood.

Y si fueras tú
(imaginemos un instante)
detrás de un yo
latente
despistado
romanticón:

¿qué sería de mí,
pobre de mí?

¡VIVA EL SOCIALISMO! ¡VIVA LA REVOLUCIÓN!
























Ánimo Venezuela!!!